Buscar este blog

domingo, 23 de octubre de 2011

Señor Sol.

Señor Sol, hoy me levanté increíblemente temprano porque ya no tenía sueño y noté que usted estaba súper brillante, lo cual despertó una interrogante en mí: ¿Por qué? ¿Por qué sale cuando yo estoy adentro y se oculta cuando estoy afuera?

¿Cree que miento? Le pondré un ejemplo narrado en una pequeña historia: Yo me levanto, de lunes a viernes, a las 6 am para irme a la universidad. Salgo muriéndome de frío y bien abrigado porque usted aún no termina de salir. Cuando estoy siendo torturado por alguno de mis profesores dentro del aula, asomo mi cabeza para ver qué tal está el clima y noto que hay un usted extraordinario. Veo a todos gozándolo, así que, apenas termina mi masacre, salgo a sentarme en alguna banca cercana a mi aula. Y en ese preciso instante, usted se esconde tras esas odiosas nubes, cómplices de su odio hacia mí. Cuando vuelvo al aula, usted vuelve a brillar intensamente. Ya a la hora de salida, opto por ponerme esa enorme casaca que me puse a las 7 de la mañana para abrigarme, ¿recuerda? Y es ahí cuando usted decide no ocultarse. Entonces, estoy con bividí, polo, casaca y mochila corriendo hacia el bus y, gracias a usted, transpirando litros y litros. Llego a mi casa a bañarme, ponerme ropa cómoda y saco a mi perra a jugar a la calle y... ¡Oh! Se fue el sol, nuevamente.
Entonces, basado en la historia recién relatada, ¿tengo o no tengo razón? Usted me odia y no hay forma de que diga lo contrario.
Finalizaré -hablando por todos los colegiales, universitarios, demás estudiantes y trabajadores que pasan por lo mismo que yo- diciendo: ¡NO JODA, PUES!

2 comentarios:

  1. Jajajajajajajajajaja hablas perfectamente bien, odio ir súper abrigada a la u & luego salga un enorme sol que no estile con mi ropa :(

    ResponderEliminar
  2. No sólo no estila, también te hace padecer horrible.

    ResponderEliminar