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viernes, 28 de octubre de 2011

Esos asesinos a los que llamamos toreros.

A propósito del sangriento espectáculo que se llevó a cabo el domingo 30 de octubre, a pesar de la oposición de muchos.


Señor torero (A.K.A. asesino):

              Me dirijo a usted porque me parece necesario hacerle saber mi indignación y repudio ante su persona y ante la actividad que realiza.

Me he informado sobre la corrida de toros. Sé que es un espectáculo que nació en España en el siglo XII y que se practica también en Portugal, sur de Francia y en diversos países de Hispanoamérica, como México, Costa Rica, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá y Bolivia. Y he tenido el disgusto de leer que es considerado, por sus partidarios, un arte, y eso fue lo que más me enfureció. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien que torturar a un animal es una expresión artística? ¡No me jodan! Eso es salvajismo. ¡Punto! Arte es bailar, cantar, pintar, actuar, etc. Pero jamás se considerará como arte eso que usted hace.

Otra estúpida justificación que leí fue: 'No se desperdicia el animal; luego de la corrida, lo vendemos para que lo coman. Es lo mismo que matar un pavo y ponerlo en el mercado'. ¡No! Al pavo se le corta el pescuezo y muere. Al toro se le van incrustando una serie de banderillas y espadas para que vaya desangrándose y muriendo lentamente. Dígame usted, señor criminal, ¿no le parece eso algo despreciable? Además, ¿cuál es el propósito? ¿Llevarse una oreja, una pata o la cola? ¡Por favor!


Usted y sus colegas son unas bestias y lo peor que ha podido crear esta sociedad.


Me despido porque ya no aguanto hablar con usted, ni siquiera indirectamente, por un minuto más.
Recapacite sobre el sufrimiento que provoca en estos animales y deje de hacerlo lo antes posible.

Sinceramente: HumbeerToh, enemigo de los toreros y de quienes disfruten, apoyen o auspicien esa porquería.



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