Señor torero (A.K.A. asesino):
Me dirijo a usted porque me parece necesario hacerle saber mi indignación y repudio ante su persona y ante la actividad que realiza.
Me he informado sobre la corrida de toros. Sé que es un espectáculo que nació en España en el siglo XII y que se practica también en Portugal, sur de Francia y en diversos países de Hispanoamérica, como México, Costa Rica, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá y Bolivia. Y he tenido el disgusto de leer que es considerado, por sus partidarios, un arte, y eso fue lo que más me enfureció. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien que torturar a un animal es una expresión artística? ¡No me jodan! Eso es salvajismo. ¡Punto! Arte es bailar, cantar, pintar, actuar, etc. Pero jamás se considerará como arte eso que usted hace.
Usted y sus colegas son unas bestias y lo peor que ha podido crear esta sociedad.
Me despido porque ya no aguanto hablar con usted, ni siquiera indirectamente, por un minuto más.
Recapacite sobre el sufrimiento que provoca en estos animales y deje de hacerlo lo antes posible.
Sinceramente: HumbeerToh, enemigo de los toreros y de quienes disfruten, apoyen o auspicien esa porquería.

